Nalbandian celebra su victoria en Madrid. (AFP)
Actualizado domingo 21/10/2007 18:42
ÓSCAR FORNET
MADRID.- Casi un año después de lograr su último título, David Nalbandian volvió a engordar su palmarés, esta vez con un trofeo de primer nivel. El argentino volvió a demostrar su capacidad para aniquilar el juego del número uno del mundo. Tumbó sucesivamente a Nadal, Djokovic y a Federer (1-6, 6-3, 6-3) en Madrid y conquistó el primer Masters Series de su carrera. [Álbum]
Arrancó el suizo con la suficiencia mostrada durante toda la semana. Ni un instante de agobio, de dudas, en lo referente al marcador, pero una circunstancia le recordaba una y otra vez que al otro lado de la pista respondía un tenista conocedor de sus puntos débiles y de su capacidad para encontrarlos. Desde los juegos iniciales, Nalbandian exhibió su poderoso resto, recuperado en su mejor versión durante este torneo. Con él hizo inútil cualquier esfuerzo de Nadal y de Djokovic en las rondas anteriores. Los números dos y tres de ránking reducidos a su mínima expresión.
Federer, de nuevo incómodo ante el causante de algunas de sus pesadillas en el pasado, resolvía el primer parcial con menos apuros de los esperados por lo visto en la cancha. El número uno del mundo saca el máximo rendimiento a sus golpes de genio y suele aprovechar cualquier concesión de sus rivales. Así, en el tercer juego del partido envió un revés paralelo a la línea precedido de un error de Nalbandian, que volvió a fallar con punto de 'break' en contra.
Reaccionó de inmediato el cordobés gracias, en parte, a la primera muestra de debilidad de su oponente. Una dejada mal ejecutada, un golpe apenas utilizado por el helvético, y una doble falta, la única cometida en el partido, ofrecieron a Nalbandian la ocasión de equilibrar el duelo. Contestó Federer con un 'ace' reclamado por su oponente, pero el 'Ojo de Halcón' aún no había acudido a la final. No ofreció información alguna y el punto subió al marcador del campeón.
"Federer comenzó muy bien y yo no aproveché los 'break points", declaró Nalbandian tras el triunfo. "Me hizo un 6-1 pero sabía que lo sucedido en la pista no se reflejaba en el marcador, así que apreté en el comienzo del segundo parcial".
No sólo la tecnología punta falló durante el mejor partido del campeonato. Al poco de iniciarse el segundo set, tras el claro 6-1 en el primero y cuando Nalbandian ya se había escapado en el segundo (3-0), uno de los aspersores utilizados para regar las flores que decoran la pista cobró vida y se convirtió en un arma peligrosa contra los caros vestidos y trajes de aquellos que, al menos en la final, sí llenaron los palcos VIP. Incluso el director del torneo, Manolo Santana, acudió a taponar el escape.
Tras ocho minutos de interrupción, Nalbandian continuó con su labor de caza. Mejoró considerablemente la efectividad de su primer servicio y siguió presionando al resto. También aceleró Federer con esa intermitencia perfectamente controlada que le permite dosificar el esfuerzo. Pero ante Nalbandian, ante este Nalbandian, eso no basta.
El suizo pudo neutralizar la ventaja en el séptimo juego tras un globo maestro. Falló esta vez, primero con 30-40 y después con ventaja, y Nalbandian ya no regaló más. Se mantuvo sujeto al centro de la pista, sin ceder la iniciativa a su rival, cada vez más alejado de la zona de definición, y empujó hasta forzar una catarata de errores al otro lado de la pista. Tan alejado de la línea de fondo, la derecha y el revés de Federer se volvieron humanos. En el tercer juego se produjo la fractura definitiva.
Dos fallos más del número uno situaban por delante definitivamente al argentino, número tres en agosto de 2006, poco después de ganar en Estoril su hasta hoy último título. En Madrid, tras alcanzar la final en 2004 y las semifinales en 2005 y 2006, conquista su primer Masters Series, y lo hace en un año en que su mejor resultado había sido los cuartos de final registrados en Barcelona y ante el mismo rival al que derrotó en el camino hacia su otro gran título, la Copa Masters de 2005.
Desde entonces no perdía Federer un encuentro en una pista cubierta. En Madrid cayó por séptima vez en este curso. Nadal lo derrotó en las finales de Montecarlo y Roland Garros, Djokovic en la de Montreal y Cañas en Indian Wells y Miami.
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