06.05.2008 - 21:01h..
LOS JUGADORES PLANEAN PLANTARSE SI TIENEN LOS APOYOS DEBIDOS
Madrid o no Madrid, esa no es la cuestión
DAVID MENAYO / Madrid La elección de la sede para albergar las semifinales de la Copa Davis se está convirtiendo en una cuestión de estado. Todo parece indicar que la ciudad elegida será Madrid, muy a pesar de la opinión de los jugadores, que prefieren jugar al nivel del mar. Los tenistas, que están disputando en estos momentos el Masters Series de Roma, podrían hacer pública en las próximas horas su postura al respecto.La RFET, tras una primera criba sobre diez ciudades, podría elegir la sede que albergue las semifinales de la Copa Davis 2008 ante Estados Unidos entre las sedes de Madrid, Benidorm, Gijón y Tenerife. Aunque hay miembros de la Federación haciendo el 'tour' por dichas ciudades, la decisión parece más que tomada. El escenario elegido sería la Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid.
Así se deduce tras una primera reunión mantenida por los jugadores en el Foro Itálico en la jornada del lunes. Nadal, Ferrero, Ferrer, Almagro y Moyá se reunieron en un primer momento. Robredo no pudo unirse al encuentro al estar alojado en otro hotel. Verdasco y Feliciano no lo hicieron por ser parte implicada en la Federación Madrileña y amigos de Pedro Muñoz, presidente de la RFET. En dicha reunión se llegó a un acuerdo en el que los jugadores podrían llegar a plantarse y no jugar la Copa Davis a la par que pedir la dimisión de Pedro Muñoz si se les obligaba a disputar las semifinales en Madrid, opción que a ellos les disgusta.
El elenco de tenistas contaría con el apoyo del seleccionador y capitán, Emilio Sánchez-Vicario, que dimitiría si Pedro Muñoz no daba marcha atrás (les había prometido tener su decisión en cuenta). La dimisión de Emilio no parece haber llegado en las últimas horas y según han indicado fuentes cercanas, estaría viajando hacia Roma para dar una carta a los jugadores en la que se les pide disculpas por no haber atendido sus pretensiones pero que no hay marcha atrás en la decisión de que la sede final será Madrid. Será entonces cuando los jugadores, si sus compromisos individuales (todos excepto Moyá están clasificados para jugar la segunda ronda del TMS de Roma), se vuelvan a reunir, para tomar una decisión al respecto.
Varias pueden ser las decisiones a tomar: seguir con la flecha lanzada el lunes y plantarse... admitir el jugar en Madrid rompiendo relaciones de forma pública con Pedro Muñoz... o dejar correr el agua y tragar hasta que ésta vuelva a ser potable. Lo que se deduce del asunto es que la opinión de los jugadores, protagonistas al fin y al cabo dentro de la pista, cuenta poco. Y que la elección de la sede, que aún sigue vigente, es más que un paripé.




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